domingo, 19 de marzo de 2017

TAQUILLA USA. "The Beauty and the Beast" llega rompiendo récords

Fin de semana de infarto. 256 millones de $ recaudados en total, de los cuales 249 salen de un potente top 12, que conforma el mejor dato para la taquilla desde diciembre de 2015, cuando “Star Wars: The Force Awakens” reventó todos los récords posibles.

Y ha sido Disney, una vez más, la que se ha llevado el premio gordo, y de nuevo con récord. The Beauty and The Beast, la esperada readaptación en carne y hueso del clásico animado de la casa, llega pisando fuerte con unos astronómicos 170 millones de $, un dato más propio de un blockbuster veraniego que de un estreno del mes de marzo. Tanto es así que se convierte en el mejor estreno del mes de marzo de la historia, por encima de “Batman v Superman: Dawn of Justice”, así como mejor estreno de primavera y con calificación PG. También triunfa en formato IMAX, erigiéndose como la número 1 en dicho formato.

A nivel mundial, su total asciende ya a 350 millones de $, tras arrasar en más de 40 mercados. Las críticas y opiniones generales son más que positivas, y no será raro ver cómo supera los 500 millones de $ solo en Estados Unidos, y muy seguramente los 1.000 en todo el globo.

Sólo un film se le ha acercado en media por copia. La esperada T2: Trainspotting desembarca con éxito en suelo estadounidense, haciéndose con unos buenísimos 180.000$ en tan sólo cinco cines. El dato no supera por mucho al de la primera entrega, y pese a las buenas críticas, no se percibe en ella esa condición de fenómeno que rodeaba a la anterior, por lo que será difícil que alcance los 16 millones de $  de ésta. Ha costado 18 millones de $ y en todo el mundo amasa 33 millones de $, lo cual no le permite aún colgarse el letrero de rentable.

No levanta pasiones, moviéndose en la línea de su director, lo nuevo de Terrence Malick, el drama R con Natalie Portman, Ryan Gosling, Michael Fassbender y Rooney Mara titulado Song to Song, que en cuatro salas recauda 53.945$, una cifra inferior a la conseguida por ejemplo por el anterior trabajo del cineasta, “Knight of Cups”. Seguramente acabará su carrera comercial rozando los 500.000$.

Peor le ha ido al thriller de terror The Belko Experiment, que en poco más de 1.000 salas amasa solamente 4 millones de $, entrando directamente al puesto siete. Ha costado tan sólo 5 millones de $, pero las malas críticas, este frío comienzo, y la presencia de “Get Out” la dejarán KO rápido.

En los mantenimientos, el top 5 sigue siendo sólido. Incluso Kong: Skull Island cae de manera moderada, un 53%, mostrando un mejor ritmo que “Godzilla”. En diez días su total asciende a 110 millones de $, y en todo el mundo a 259 millones de $, aún lejos de ser rentable. Le sigue Logan en tercer lugar con unos potentes 184 millones de $, y 524 millones de $ en todo el mundo, todo un taquillazo al que le queda aún camino por recorrer.

Get Out y The Shack cierran el top, la primera convertida ya en un fenómeno con 133 millones de $, y la segunda recuperando terreno perdido con 42 millones de $ en tres semanas.

Destaca especialmente el aumento de The Sense of an Ending, que aumenta muy pocas salas pero mejora por encima del 1.000%, con 527.598$ en diez días y aproximándose al top 10.

Fuente: Box Office Mojo

lunes, 13 de marzo de 2017

LA CRÍTICA. Kong: La Isla Calavera

Hail to the King!
A veces no somos realmente conscientes de que las grandes superproducciones hollywoodienses no están exentas de una ideología, de que bajo sus fotogramas subyace una serie de ideas que sus responsables tratan de transmitirnos, propias muchas veces de la época en que se concibieron. Y aquella historia con la que Merian C. Coper y Ernest B.Schoedshack llevan maravillándonos desde hace más de 80 años, sobre un enorme gorila que acababa encandilado por la belleza y arrastrado por la codicia del ser humano fuera de su hábitat, no iba a ser menos.

Pero sobre todo, “King Kong” ha sido, y será siempre, una historia de aventuras. Y lo ha sido en cada una de sus distintas versiones. “Kong: La Isla Calavera” explota ese concepto, quizá más que cualquiera de sus predecesoras. Eso no quiere decir que los temas recurrentes de toda la serie protagonizada por este simio no estén presentes. Lo están, pero esta película es, ante todo, puro cine de aventuras.

El film es deudor, especialmente, de la denostada versión que John Guillermin dirigiera en 1976.  Y de la de Peter Jackson, pero sin sus delirios de grandeza transformados en exceso de metraje. Y de la de 1933. De todas en general. Porque “Kong: La Isla Calavera” no es más que un pastiche de algo que ya hemos visto, un cúmulo de clichés, situaciones inverosímiles –el momento sable en medio de la nube de humo tóxica, para enmarcar- y personajes de encefalograma plano. Pero lo compensa con una sobredosis de entretenimiento. Buscar en ella algo más que esto, algo como un guión robusto y unos personajes perfectamente trabajados sobre el papel, es perder el tiempo. Su objetivo no es otro que entretener durante las dos horas que dura. Es el pulso en la dirección, el sentido del ritmo y múltiples golpes de ingenio tras la cámara por parte de su responsable, Jordan Vogt-Roberts, lo que la convierten en un producto absolutamente disfrutable y divertido.


Pero un producto prefabricado.  “Kong: La Isla Calavera” no es solamente un torrente de formidables efectos especiales y entretenimiento a raudales, no es solamente un feliz regreso al mejor cine de aventuras y monstruos clásicos. Es un film que pertenece a un plan mayor que sí mismo. La continuación de ese monstruoverso que Warner comenzara con la aburrida y sosa “Godzilla” de Gareth Edwards. Los blockbusters de bichos gigantes de mediados del siglo XX, ese que hace poco más de medio siglo hiciera enfrentarse a Kong, a Godzilla o a King Ghidorah, están de vuelta. Y de enhorabuena si siguen este camino. Ahora sólo falta coronar al nuevo rey en este universo. Hail to the King!


A favor: lo bien que recupera la esencia del mejor cine de aventuras y monstruos clásicos, y lo mucho que entretiene
En contra: su cúmulo de clichés y su encefalograma plano

Calificación ***1/2
Merece mucho la pena

domingo, 12 de marzo de 2017

TAQUILLA USA. "Kong: Skull Island", reina de la cartelera

Fin de semana a la par del de hace un año, cuando “Zootopia” desembarcaba con un rotundo éxito en la cartelera. 163 millones de $ que se deben, principalmente, y como ocurriera entonces, a los títulos del top 5.

La lista la encabeza el rey. Kong: Skull Island supera todas las previsiones generales y se coloca con unos buenísimos 61 millones de $. Buenas críticas y comentarios que deberían llevarla, al menos, a rozar los 185 millones de $ que ha costado. En todo el mundo el acumulado es de 142 millones de $ en tres días, y se espera con ansia su llegada a China en dos semanas, por lo que la rentabilidad debería tenerla asegurada. Aún así, su comienzo no es tan positivo si se compara con los 93 millones de $ que su antecedente más cercano, “Godzilla”, consiguió en 2014. De su éxito dependerá el futuro del universo compartido de colosales monstruos que prepara Warner.

Del resto de estrenos, todos en presencia limitada, destacan: el thriller R con Kristen Stewart titulado Personal Chopper, que logra 92.516$ en cuatro salas, haciéndose así con la mejor media por copia de la cartelera; y Raw, la polémica cinta de terror, vendida por sus imágenes extremas, que en tan sólo dos salas recauda 25.230$.

En cuanto a los mantenimientos, lo más relevante se encuentra en el top 5, completado por: Logan, que cae de manera relativamente fuerte después de su formidable estreno, con 152 millones de $ en diez días, y 438 millones de $ partiendo de un modesto presupuesto de 97 millones de $, por lo que ya es rentable y va camino de ser el film más taquillero de Marvel/Fox en todo el globo; Get Out, que continúa mostrando un extraordinario aguante tras caer este fin de semana un 25%, y que ya supera el ritmo de la reciente “Split” con 111 millones de $; The Shack, que también cae de forma positiva y se va a los 32 millones de $ en dos semanas; y The LEGO Batman Movie, que a pesar de no llegar a los niveles en cifras de “The LEGO Movie”, puede presumir de unos buenos 159 millones de $.

Fuente: Box Office Mojo 

sábado, 11 de marzo de 2017

LA CRÍTICA. Batman: La LEGO Película

Apuesta por el negro
En 2014 se cumplían 75 años desde la primera aparición del hombre murciélago en el número 27 de Detective Comics. Bob Kane, con la pocas veces mencionada ayuda de Bill Finger, definieron los rasgos, la personalidad, el físico y la historia de uno de los mayores superhéroes de la editorial DC, y del tebeo en general. Pues bien, casi 80 años de aventuras han pasado, de retratos oscuros y psicodélicos sobre el personaje, y es la primera vez que alguien tiene lo que hay que tener para retratar a Batman como el ricachón egocéntrico y egoísta que es.

Chris McKay ofrece una versión inusitada del caballero oscuro hasta ahora. En clave de comedia, jactándose de todos los Batman que ha habido hasta la fecha, incluyendo a Ben Affleck. Pero también del cine y la cultura pop en general, y de los villanos en particular, ofreciendo una visión distorsionada del “héroe” como fuente de todos los males, como un error a erradicar, como un ser malvado más. Como un individuo que no puede vivir sin la figura de un archienemigo –brillante el uso de “Jerry Maguire” y no de la prodigiosa secuela de Nolan como fuente del famoso “Tú me completas- que en el fondo tiene su corazoncito. Para entendernos, a este Batman le repatearía el trasero saber que surgió al rebufo del Superman de Jerry Siegel y Joe Shuster.


Lo demás, desgraciadamente, suena a ya visto. Porque el mayor talón de Aquiles de “Batman: La LEGO Película” es que el chiste, aunque tenga gracia, ya lo conocemos. Concretamente, lo vimos en la maravillosa “La LEGO Película”, en la que el superhéroe se convertía tanto en el centro de atención y en la revelación del film que demandaba su propia aventura. Aquí no todo es tan fabuloso. No es más que un divertimento que copia el frenesí y sentido epiléptico del ritmo de aquella hermana mayor –ayuda la fenomenal banda sonora de Lorne Balfe y la selección musical, que alterna el estilo retro de la serie de televisión con el espíritu LEGO, e incluso con el toque Zimmer-, sin ofrecer nada nuevo más allá de su acertada y tronchante radiografía del protagonista.


Podríamos decir que es la hermana pobre e inferior de aquella joya animada, pero sería hacerle un flaco favor. “Batman: La LEGO Película” sigue siendo tremendamente entretenida, tan enfocada hacia los adultos y hacia los niños como su predecesora, y la excusa perfecta para amenizar la espera hasta que el plato fuerte llegue algún día. Ya saben, esa segunda parte que todos estamos esperando con ganas, en la que lo más difícil será, precisamente, innovar. Este film no lo hace en lo que a estilo se refiere, pero es un buen aperitivo con el que pasar un buen rato. Y merece la pena, aunque sea por esto, apostar por el negro.

A favor: la tronchante e innovadora radiografía que propone de su personaje principal
En contra: que el chiste ya lo conocemos

Calificación ***1/2
Merece mucho la pena

martes, 7 de marzo de 2017

TOP 10. Lo mejor y lo peor de 2016

Se ha hecho esperar, pero aquí está. Mi top 2016 con lo mejor del año en materia cinematográfica. Han faltado por ver varias de las nominadas al Oscar y algunos de los títulos clave del pasado año, pero las que están son inamovibles. El número uno posiblemente cause estragos y desmayos en más de uno, pero es de lo mejor que le ha pasado al cine en los últimos años. Su versión extendida, eso sí. Además, la lista de filmes más sobrevalorados de 2016, y la de peores cintas del año. Que lo disfruten… y que comience el debate.

TOP 10 MEJORES PELÍCULAS DE 2016
1. Batman v Superman: El amanecer de la justicia (Ultimate Edition)

2. Swiss Army Man


3. La La Land

4. Star Trek: Más Allá

5. The Invitation

6. Summer Camp

7. Midnight Special

8. Doctor Strange

9. La llegada (Arrival)

10. La bruja (The Witch)



PELÍCULAS DE 2016 A REIVINDICAR
Bunny, la cosa asesina
Café Society
El hombre de las mil caras
Elle
Hardcore Henry
Julieta
Kiki, el amor se hace
Negociador
Que Dios nos perdone
Tarde para la ira
Un monstruo viene a verme


TOP 10 PEORES PELÍCULAS DE 2016 (de peor a menos peor)
1. Orgullo + Prejuicio + Zombis

2. Agente contrainteligente

3. Cazafantasmas (2016)

4. Nunca apagues la luz (Lights out)

5. Election: La noche de las bestias

6. El libro de la selva

7. Zoolander 2


8. Dioses de Egipto

9. Blair Witch

10.The Neon Demon


LAS SOBREVALORADAS DE 2016
Capitán América: Civil War
Don't Breathe
El libro de la selva
Lights out
Moonlight
Nocturnal Animals
Sully
The Neon Demon
Train to Busan

lunes, 6 de marzo de 2017

LA CRÍTICA. Logan

No más revólveres en el valle
Hay quien aún está convencido, de manera totalmente errónea, de que el cine de superhéroes no debe ni puede ser tomado en serio, que siguen siendo productos destinados al consumo familiar, al blockbuster de manual para alimentar a los niños y a los geeks de turno. Por mucho que los Nolan o Snyder demuestren reiteradamente lo contrario.

“Logan” es un puñetazo en la mesa para todos esos que menosprecian una vertiente moderna del séptimo arte que ha acabado erigiéndose como género en sí mismo. Es un zarpazo con unas garras de adamantium en la yugular de esa panda de eruditos insolentes que no ven en este tipo de productos algo más que una manera de hacer caja. Algo que, así y todo, siguen constituyendo.

James Mangold mima hasta el extremo la realización y los propósitos narrativos de su nueva mutación, como el excelente artesano que es, y lo que resulta es una cinta que viene a desafiar de manera descarada todos los mecanismos que definen al cine de superhéroes. No solamente por su ingente cantidad de violencia –aviso, esto no es un film para ver en familia- física y verbal, sino por un tono que bascula sin despeinarse y sin miedo al qué dirán entre el western post apocalíptico y el drama intimista, en el que Mangold radiografía a su antihéroe y su universo con la precisión del que conoce el material que tiene entre manos y a sus personajes como si los hubiera parido él mismo. Sin dejar de lado el espectáculo y la acción, por supuesto.


Por el camino se resiente cierto exceso de metraje, pero también se agradece que no siga esa molesta y dañina tendencia marvelita disneyiana de cercenar la capacidad narrativa de sus cineastas en aras de un plan mayor que la película en sí misma. “Logan” es dura, violenta, sangrienta, madura, crepuscular, personal… Es mucho más que cine de superhéroes. Es el triunfo de este último y su asentamiento definitivo dentro del cine de mayor calibre. Es lo que merecía el ocaso de uno de los personajes más carismáticos y atractivos de la factoría, encarnado magistralmente por un Hugh Jackman al que echaremos de menos a partir de ahora si decide finalmente colgar las garras. Un desenlace que se atreve incluso a cuestionar las bases de las aventuras gráficas de los X-Men. Esto es el mundo real. Aquí las personas mueren. Ya no hay sitio para los chistes facilones y las historias edulcoradas. Éste es el final que merecía Lobezno. Ya no habrá más revólveres en el valle.


A favor: su tono crepuscular, que prevalece sobre el espectáculo y desafía los convencionalismos del cine de superhéroes
En contra: cierto exceso de metraje

Calificación ****
No se la pierda

domingo, 5 de marzo de 2017

TAQUILLA USA. Logan afila sus garras con éxito por última vez

Marvel vuelve a elevar la taquilla USA por encima del dato de hace un año, cuando “Deadpool” seguía haciendo de las suyas, sin ningún estreno que le hiciera sombra.

En este caso, ha vuelto a ser Fox la responsable. Logan llegaba rodeada de un enorme bombo mediático, excelentes críticas y comentarios tras la pasada Berlinale, y la tan ansiada calificación R, que lejos de restarle audiencia la ha vuelto aún más atractiva. Y todo se ha traducido en unos enormes 85 millones de $, reventando todas las previsiones y acercándola al reciente estreno de “Doctor Strange”, que acabó sus días en los 232 millones de $. Ahora, el ocaso de Lobezno en cines podría rondar esta cifra final, la mejor de la trilogía sobre el personaje y de las mejores de Marvel/Fox hasta la fecha, si es que su condición de producto imprescindible no la hace llegar más lejos. Por lo pronto, logra la mejor media por sala de toda la cartelera, y en tres días amasa en todo el mundo 237 millones de $.

Del resto de estrenos de elevada presencia, destaca el drama The Shack, que debuta en el puesto número 3 con unos buenos 16 millones de $, poco menos de lo que ha costado. No corre la misma suerte otro drama, Before I Fall, que se conforma con rozar los 5 millones de $ en quinta plaza. Mientras, en exhibición limitada, la comedia R con Shirley McLaine y Amanda Seyfried titulada The Last Word consigue una de las mejores medias por sala de la cartelera con 35.620$ en cuatro cines.

Dentro de los mantenimientos, Get Out confirma que no es otro producto de terror más, y cae solamente un 22%, un descenso nada habitual en este tipo de propuestas. Así, su total en diez días asciende a los 75 millones de $, 17 veces lo que ha costado, alcanzando en el mismo periodo de tiempo a la reciente “Split”, y mostrando un extraordinario comportamiento entre semana.

El top 5 lo completa The LEGO Batman Movie, a la que le está costando convertirse en el taquillazo que supuso “The LEGO Movie”, pero cuyos 148 millones de $ son de lo más satisfactorios habiendo costado 80 millones.

Por lo demás, el efecto Oscar solamente se ha dejado ver en dos cintas. Por supuesto, en la triunfadora, Moonlight, que suma 979 salas más y con ellos sube por encima del 250%, aproximándose al top 10 y con 25 millones de $ en el bolsillo. Y la segunda es la iraní The Salesman, que se aproxima ya a los 2 millones de $.

Pero lejos de los premios, es el documental Kedi el que muestra uno de los datos más sólidos. En cuatro semanas sigue mostrando la segunda mejor media por copia, y este fin de semana mejora un 114% y se va a los 577.510$.

Fuente: Box Office Mojo

viernes, 3 de marzo de 2017

LA CRÍTICA. Capturar

Copulando con la vida
Fernando Merinero siempre ha jugado con la metaficción, con radiografiarse a través de sus personajes en sus obras, exponiéndose física o psíquicamente ante la cámara, mientras se divierte tras ella. Y siempre ha cumplido la misión de recordar al espectador el hecho de que se encuentra ante una obra de ficción, aunque todo parezca de lo más real.

En “Capturar”, el cineasta traspasa hasta el extremo la línea que separa el mundo real del inventado. Todo en ella es ficticio, pero parece muy real. O todo es real, pero parece de lo más ficticio. Es la carta que juega Merinero, y lo hace bien. Tan bien que cuesta saber cuándo su reparto, compuesto por actrices, novias, familiares y amigos del propio director, está interpretando, o si las reacciones que vemos ante la cámara son naturales.

Pero sobre todo, este falso documental –o no tan falso, según cómo se mire- bañado de comedia es, como bien rezan sus créditos iniciales, una selfie cinematográfica. Pero lejos de caer en el ombliguismo, que es como algunos podrían entender el concepto, lo que propone es un vital viaje a su pasado, presente y futuro, a su carrera, sus películas, su manera de ver la vida y, por supuesto, a las mujeres que han compuesto su existencia, haciendo partícipe al respetable en todo momento. Es un acto de amor hacia todo lo que retrata durante su metraje. Y más que de amor, de copulación. Merinero copula no sólo con sus personajes o con el espectador, con el que juega a la confusión constante, sino también abiertamente con su propia vida, marcada por los amores pasados y los de ahora.


Y es lo que mejor desprende el film. Vitalidad en cada fotograma. Espontaneidad y eso que llaman cinema verité. Un personal y transferible Gran Hermano, un experimento sociológico con el que su equipo parece divertirse, haciendo partícipe al público del juego. Es lo bueno de la metaficción, que nos hace participantes de la experiencia. Y de la copulación hecha cine, a la que Merinero nos invita, como diríamos los canarios, sin vergüenza maldita.


A favor: lo bien que juega a confundir realidad y ficción
En contra: que algunos puedan confundir erróneamente el concepto de selfie cinematográfica con el de ombliguismo

Calificación ***1/2
Merece mucho la pena

miércoles, 1 de marzo de 2017

LA CRÍTICA. John Wick: Pacto de sangre

Con los pies en el suelo
Cuando un título gusta y tiene éxito, es imperativo hacer una secuela. Es así como Hollywood, como máquina de hacer dinero, como negocio, funciona. Y parece que existe una tendencia predominante en muchas secuelas, la de hacerlas más grandes que sus predecesoras, buscando evitar la odiosa expresión que afirma que nunca segundas partes fueron buenas. Más presupuesto, más medios, más ruido. Pero a veces menos sustancia. Porque algunos acaban confundiendo grandeza con aparatosidad.

“John Wick” fue un éxito sorpresa. Una inteligente mezcla de acción, cómic, videojuego y comedia, que supuso la resurrección de un tipo tan majo e inmortal en pantalla como Keanu Reeves. Y como todo éxito que se precie, demandaba una continuación. Ya en su primera escena, deja claro que está dispuesta a seguir la máxima de que toda secuela debe ser más grande, especialmente en sus escenas de acción, mucho mejor construidas.

Pero es la forma de abrir esa escena lo que la desmarca de otras secuelas. Ese plano en el que la particular forma de concebir la acción de Chad Stahelski da sonido a una escena de cine mudo. Dos formas de entender el cine de acción separadas en el tiempo. Es ahí donde este segundo capítulo de la ya inevitable saga –a las cifras en taquilla, una vez más, y al suculento desenlace debemos remitirnos- confirma que no es una propuesta más dentro de la propensión hollywoodiense a explotar todo lo que toca.


“John Wick: Pacto de sangre” es un film honesto, grande por contar con un mayor presupuesto, pero también tiene los pies en el suelo. A sus responsables les basta con impregnar su metraje con esos pequeños detalles que hacían de la anterior un producto singular. Esos detalles que daban forma a un universo de lo más peculiar, que en esta nueva aventura se encuentra en expansión. Pero sin perder el rumbo y sin dejar en ningún momento el sello que distinguía a la primera, tirando de un humor tan básico, efectivo y didáctico como el empleo de un lápiz como letal arma blanca.


Lo demás, más de lo mismo. Porque pese a que sigue pudiendo presumir de singularidad, el conjunto ya ha perdido la capacidad de sorpresa de aquella cinta que nos dejara atónitos hace tres años. Pero lo que queda es un divertimento de dos horas que sigue siendo más sincero y más modesto que la mayoría de esas continuaciones que nos llegan del otro lado del charco, las que piensan que más es sinónimo de mejor. Sí, segundas partes pueden ser buenas. Y si siguen esta senda, terceras también.

A favor: que mantenga los pies en el suelo
En contra: no tiene la capacidad de sorpresa de su predecesora

Calificación ****
No se la pierda

lunes, 27 de febrero de 2017

EL TERMÓMETRO. Oscars Too Black

Desconozco qué hora era al otro lado del charco cuando se dio el gran premio de la noche. Pero sí recuerdo qué hora era aquí, en Alemania. La misma que en España, para abreviar. Pasadas las 6 de la mañana me desperté solamente para ver cómo iba la ceremonia. Bonnie & Clyde anunciaban la gran vencedora de la noche. “La La Land”, leía ella. Todo en orden. Podía volver a dormir tranquilo. Reinaba la cordura y la coherencia… hasta que me enteré de lo sucedido. Como emulando ese final de ensueño del film de Damien Chazelle, me despertaba de un sueño y me enfrentaba a una pesadilla. Todo había sido un error. Warren Beatty sostuvo todo el rato un sobre duplicado de la categoría de mejor actriz, de ahí su cara de extrañeza. Faye Dunaway se limitó a leer el nombre de la película. Ninguno de los dos se percató del error hasta que fue tarde.

La historia es ya conocida. No voy a entrar en si todo fue una broma de mal gusto de la Academia, si todo estaba preparado o si por el contrario fue, efectivamente, un fallo. Sí diré que en ambos casos, alguien debería estar engrosando la lista del paro desde hoy mismo. Y también daré una palmada en la espalda al productor de “La La Land”, Jordan Horowitz, que fue el primero en decir ante todos que era un error y que los responsables de “Moonlight” debían subir a recoger su premio como justos ganadores. Y, por qué no, daré una bofetada al bochornoso comportamiento de los asistentes a la gala, que reían y aplaudían a rabiar, como si se hubiera hecho justicia, o como si el momento tuviese la más mínima gracia. Porque no lo tenía. Los productores de “La La Land” se mostraron conformes, perdieron con deportividad, pero dudo que por dentro les estuviera haciendo gracia. A mí no me la haría. Y, cómo no, daré una reprimenda a la propia Academia. Porque es bochornoso que en los premios más importantes del séptimo arte pase esto. Y más después de 89 años de historia. Un error inadmisible que pone en entredicho su valía. Aquí no valen el “todos somos humanos y nos podemos equivocar”. ¡Que son los Oscar!

Hay mucho que decir sobre el tema, pero quería centrarme en otro asunto. En esta primera entrada de “El Termómetro”, que espero que tenga muchas más, he venido a quejarme de algo aún más bochornoso que todo este supuesto error. Y voy a dejar claro que “Moonlight” me parece una buena película –ver crítica-, y que en este post no tiene nada que ver el hecho de que “La La Land” –ver crítica- me parezca muy superior al resto de nominadas. Estoy indignado porque no haya ganado mi favorita, por supuesto, y porque el otro título lo haya hecho después de saber que hubo un error. Pero la indignación es otra.

Llevo años soportando la corrección política de la Academia. Esa que hizo que ganasen títulos recientes como “Shakespeare in love”, “Una mente maravillosa”, “El discurso del rey”, “12 años de esclavitud” o “Crash”. Y lo que ha hecho la Academia con “Moonlight” es demostrar que, una vez más, impera el quedar bien. El ser hipócritas. Tanto como ese patio de butacas que aplaudía el error. Hace unos días leía un artículo acerca de por qué “La La Land” no debía ganar el Oscar a mejor película. En resumen, venía a decir que era una película blanca para blancos, un espejismo idealizado de la América de Donald Trump, y que la Academia debía dar un zasca al presidente norteamericano premiando a un film de temática racial como el dirigido por Barry Jenkins. Y más aún si se tiene en cuenta la temática homosexual que lleva implícita. Es decir, que los Oscar deberían, una vez más, politizarse y adecuarse a los requerimientos de una sociedad que quiere usarlos como arma arrojadiza anti política. Finalmente, lo que promulgaba dicho artículo se ha cumplido, y si “Moonlight” ha ganado por esa razón, implica que no merecía la dorada estatuilla.

Y no sólo queda aquí la cosa. El actor musulmán Mahershala Ali, que hace tanto en “Moonlight” como Mark Hamill en “El despertar de la fuerza”, o la iraní “The Salesman”, de Asghar Farhadi, cineasta que tuvo prohibida la entrada al país por la política Trump, también vienen a convertir lo que teorizaba el artículo en algo más que una teoría. Y aquí es donde aprovecho para lanzar un mensaje a ese Hollywood hipócrita y pagado de sí mismo, que es el primero en discriminar a sus estrellas por su etnia o condición sexual, por aplaudir de cara a la galería esa cansina campaña anual que pretende obligar a que la comunidad afroamericana tenga presencia en los Oscar.

Si un actor, director o película merece ser nominado es por el trabajo realizado, independientemente de su raza, sexo, religión o tamaño de su cartera. No hace ningún favor a la comunidad afroamericana el hecho de que títulos como “Selma” estuvieran presentes el año pasado en la categoría de mejor película solamente porque debía haber presencia afroamericana en la ceremonia, y no por méritos propios. O que ganase “12 años de esclavitud”. La discriminación positiva puede acabar siendo negativa. No seamos hipócritas. No politicemos ni socialicemos los Oscar. Ni ningún tipo de premio. Lo merecen los que lo merecen, y si un año determinado no hay ningún trabajo destacable por parte de ningún profesional afroamericano, pues no se le nomina.

Pero así las cosas, ha ganado “Moonlight”. Si es porque la Academia pensaba que era la mejor del año, pues bien, aunque el error final suene algo forzado para quien esto escribe. Si no, si lo han hecho por enviar un mensaje a Donald Trump, o por solventar el Oscars So White del año pasado, mal hecho. Han conseguido justo lo contrario en ese caso. Perder credibilidad y perjudicar a toda una comunidad que ha luchado a pulso por ganarse su respeto. El Oscars Too Black no es la solución. Más bien es un mal a erradicar.

domingo, 26 de febrero de 2017

TAQUILLA USA. La comedia de terror "Get Out" da la gran sorpresa

De nuevo un fin de semana a la baja con respecto al año pasado, a falta de un importante taquillazo como el de “Deadpool” en 2016 que le de fuerzas. Y aún así, los mantenimientos han sido más que óptimos teniendo en cuenta que venimos de un fin de semana largo con un día extra.

El número uno de este fin de semana ha pillado a todos por sorpresa. La nueva producción de Jason Blum, Get Out, parte con unos magníficos 30 millones, mostrando un mantenimiento prodigioso durante el fin de semana, y nada habitual en una cinta de su género. Su precedente más cercano es Split, que comenzó con 40 millones y ya va por 130 millones de $. Como tampoco lo son las críticas. 100% en Rotten Tomatoes, sin ninguna crítica negativa aún a la vista. Habrá que ver cómo aguanta semana tras semana, pero tiene pinta de convertirse en un fenómeno. Un fenómeno que ya en su primer día se convirtió en rentable. Ha costado 4,5 millones de $, por lo que el dato del conjunto del fin de semana multiplica casi por siete esta cifra.

Del resto de estrenos, solo destaca la película de animación My Life as a Zucchini, que empieza su carrera comercial en dos salas con 28.206$, lo que le otorga la mejor media por copia de toda la cartelera.

En los mantenimientos, lo dicho, más que positivos viniendo de un fin de semana largo. Sólo Fifty Shades Darker cae por encima del 60% en el top 10, cerrando la lista de las cinco más vistas con 103 millones de $, y 328 millones de $ en todo el globo. Aún lejos de su predecesora, pero lejos de ser un batacazo.

Por su parte, The LEGO Batman Movie también queda lejos de “The LEGO Movie”, y aún le queda camino por delante, pero por ahora sus 133 millones de $ en Estados Unidos y 226 en todo el mundo se tornan en una decepción. Decepción aún mejorable, eso sí. Algo que no ocurre con John Wick: Chapter 2, cuyo total en tres semanas asciende a 74 millones de $, y 125 en todo el mundo, con aún camino por delante. Cierra el quinteto The Great Wall, cuyos 34 millones de $ en diez días sí son un descalabro, aún no compensados con los más de 300 millones que atesora a nivel mundial, ya que ha costado 150 millones de $.

Y en el fin de semana de los Oscar, sólo La La Land mantiene el tipo en el top 10 con 140 millones de $, mientras que fuera de él Moonlight aumenta su recaudación y se va a los 22 millones de $. El mejor incremento del fin de semana vuelve a ser para A United Kingdom, que ya supera el millón de $ sin premios a la vista que la ayuden.

Fuente: Box Office Mojo

miércoles, 22 de febrero de 2017

AVANCES. Tráiler y póster de "Capturar (Las 1001 novias)", lo nuevo de Merinero

Provocador, iconoclasta, inquieto, subversivo… Pocos directores hay en el panorama nacional actual a los que se les puedan colgar todas estas etiquetas como Fernando Merinero. El responsable de “Los hijos del viento”, “Casting” o “Haz de tu vida una obra de arte” vuelve a la carga, con la que posiblemente sea su cinta más arriesgada. “Capturar (Las 1001 Novias)” supone su salto al vacío. Un film sacado adelante a través de su productora personal, Vendaval Producciones S.L., que no cuenta con ninguna subvención ministerial ni con el apoyo de ninguna cadena nacional.



Pero más allá de esto, lo que resulta aún más llamativo es la sinopsis de su proyecto. “Capturar (Las 1001 Novias)” es un falso documental, empapado de comedia, donde su protagonista, el propio Merinero, expone ante la cámara, sin ningún pudor y con un toque de parodia, su particular pasado y presente amoroso, reuniendo en su casa a una serie de variopintas mujeres, algunas son ex novias, otras novias, unas verdaderas, otras falsas, unas actrices, otras no… con la excusa de seleccionar a aquella que mejor haga el papel de su novia para que le acompañe a Canarias, pues allí quiere rodar un documental sobre la azarosa vida de la actriz de su primera película. Se establece así, jocosa y espontáneamente, una especie de casting-terapia grupal que desnudará y exprimirá psicológicamente a cada uno de sus personajes, pues además, y para colmo, ellas no saben que están siendo víctimas de una especie de experimento que tiene como objeto confundirlas a ellas, y por supuesto al público, respecto a la veracidad de lo que están viendo.


Una rocambolesca idea que sólo podía salir de la cabeza de Merinero, y que ya ha ido cosechando frutos. Esta primera parte de una trilogía denominada precisamente “Las 1001 novias”  ha ganado el Premio del Jurado al Mejor Documental en Dada Saheb Film Festival (Delhi, India), el Premio a la Mejor Película en el Drunken Film Festival (Bradford, UK) y el Premio a Mejor Película Documental en Marbella International Film Festival. Además de haber competido en diversos festivales internacionales, desde Moscú a Los Ángeles, París o Israel.


Un alocado selfie cinematográfico que a España llegará el próximo 3 de marzo, y del que ya tenemos póster, la web de la trilogía y su primer avance.

https://las1001novias.wordpress.com


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...